La verdad es que la experiencia vale la pena; siempre había oído decir que "el Camino engancha" y, en mi caso es verdad:
- Por la cantidad de gente que conoces de todos los lugares y lenguas (cuando estuve en León, en su albergue nos juntamos noventa y seis personas de veinticuatro países distintos), lo que no supone ningún problema para comunicarse y hacer amigos.
- También por los paisajes y monumentos que hay a lo largo de todo el camino.
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